Las Cuevas-Simas Neolíticas de Veredilla (Benaocaz, Cádiz)

Cuando aún era estudiante en la Universidad de Sevilla (1977), comencé a colaborar en las campañas de excavaciones arqueológicas de urgencia que realizaba el Museo Arqueológico de Sevilla, competente en aquellos momentos de finales de la década de los setenta e inicios de los ochenta, dependiente de Madrid, pues aún no se habían formado las autonomías. El Museo, del que intentaré hablar aquí alguna otra vez, fue realmente, no sólo un excelente campo de prácticas arqueológicas, sino una verdadera “escuela” de Arqueología bajo la dirección de Fernando Fernández, primero conservador del museo y luego Director del mismo hasta su reciente jubilación.

En estos años, una serie de grupos espeleológicos, capitaneados por el ETES de Sevilla y por el GIEX de Jerez de la Frontera, comenzaron a explorar un amplio y extenso complejo de cuevas y simas, la mayoría de origen tectónico y no hídrico, en el termino municipal de Benaocaz (Cádiz). La zona, con un impresionante relieve kárstico, está hoy día incluida en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema y es de una singular belleza paisajística. En ella, hacia el V milenio a.n.e., debió habitar una densa comunidad de pastores y, en menor medida, agricultores neolíticos que usaron las cuevas como hábitat y, posiblemente también, como zona de enterramiento.

A partir de 1977 y hasta 1984 (con un breve intervalo en 1988 con el GESUB de Ubrique), mi compañero y amigo Juan José Ventura y yo mismo, por indicación de Fernando Fernández, estuvimos colaborando en las tareas espeleológicas de exploración, documentación y topografía de estas cuevas-simas y en donde hallamos una impresionante cantidad de yacimientos neolíticos en superficie (sobre una docena aproximadamente). Para ello tuvimos que federarnos en Espeleología y acompañar a estos increíbles deportistas, con riesgo, a veces, de nuestras propias vidas (un accidente en la S-6 estuvo a punto de costármela) y compartir con ellos los esfuerzos, el cansancio y el duro trabajo espeleológico, pero también las satisfacciones que una cueva puede llegar a darte. La emoción de entrar en ámbitos, casi estancos, sellados, donde seguramente hacía siglos o milenios en los que nadie entraba y hallar los restos arqueológicos dejados allí por nuestros antepasados, superaba cualquier sensación de riesgo (y no digamos nada del “atrevimiento” de nuestra propia juventud, porque ahora no sé ni cómo pudimos llegar a realizar esas travesías troglodíticas casi en vertical la mayoría de las veces). La propia génesis, configuración y evolución de las cuevas-simas había conservado, a veces “in situ”, las cerámicas, los objetos líticos y óseos de los antiguos habitantes de las mismas en un estado de conservación increíble. Es más, una gran parte de los vasos cerámicos se hallaban completos e intactos.

El estado de conocimiento que a finales de los años setenta se tenía de lo que hoy se puede denominar como el “Neolítico Antiguo Andaluz” era (y a mi parecer sigue siéndolo hoy día) bastante precario, pero nuestros descubrimientos ocurrieron en paralelo a un momento en el que, precisamente los catedráticos de la Universidad de Sevilla, el matrimonio compuesto por D. Manuel Pellicer y Dª Pilar Acosta (tristemente fallecida hace unos años), iniciaban su estudio, siendo la Sierra de Cádiz, junto con la Norte de Sevilla y la Cueva de Nerja en Málaga, donde se pudieron realizar las primeras estratigrafías que, aún hoy, siguen siendo básicas para su sistematización y comprensión.

Vaso ovoide con tres asas hallado en la Sima S-10 de Veredilla (Benaocaz, Cádiz) hoy dia expuesto en el Museo de Cádiz (V milenio a.n.e)

Nuestras aportaciones a este momento de la Prehistoria de Andalucía las fuimos plasmando en una serie de artículos en revistas especializadas y divulgativas (que iré subiendo a este blog paulatinamente, aunque muchas de ellas estén ya algo desfasadas a nivel científico) y tuvieron la oportunidad de dar forma tipológica a cerámicas que en otros yacimientos aparecían sólo en fragmentos y sólo se intuían, puesto que en Veredilla recogimos una cuarentena de vasos completos o restaurables. Muchas de estas cerámicas, en especial los vasos a la almagra (un engobe rojo brillante que las caracteriza y que es un fósil-guía de este momento del neolítico andaluz), están expuestas en los Museos Arqueológicos de Sevilla y Cádiz.

Hoy en día, los prehistoriadores siguen otras escuelas de conocimiento, de interpretación y de sistematización y aunque utilizan nuevas nomenclaturas y métodos de análisis, las cerámicas de Veredilla siguen siendo exponentes impresionantes de la perfección técnica a la que llegaron las comunidades agro-pastoriles de las sierras andaluzas.

Vaso a la almagra hallado en la Sima 3-4 de Veredilla y expuesto en el Museo Arqueológico de Sevilla (V milenio a.n.e.)

A continuación os pongo el formato pdf la última de las publicaciones que realicé sobre Veredilla, puesto que abandonada mi nunca leída tesis doctoral (sobre precisamente estas cuevas-simas), mi devenir profesional me llevó hacia otros lugares. Se trata de la cueva-sima más grande y complicada de Benaocaz, la denominada S-6 o “Cueva del Nicho”, que por sí sola aportó más del 60% de los fragmentos cerámicos hallados en toda la zona, publicada en el número 1 de SPAL, la Revista del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, año 1992.

La Sima S-6 de Veredilla

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