Juan Vegazo, pionero de la Arqueología Andaluza (y II, por el momento…)

Hace ya algunos meses escribí un a entrada en este blog sobre Juan Vicente Vegazo, descubridor y primer excavador de la ciudad ibero-romana de “Ocuri”.  Dejé pendiente para más adelante, una segunda entrada sobre esta enigmática figura, auténtico pionero de la Arqueología Ilustrada de Andalucía y quiero presentárosla aquí hoy. Ante todo, debo decir que desde hace ya más de 15 años ha sido una constante en mi trabajo el intentar descubrir el mayor número de datos posible para intentar recuperar para la historia de Ubrique y de Andalucía en general la memoria y el trabajo de este arqueólogo de finales del siglo XVIII. Y en ello sigo…

El artículo que al final de esta entrada os presento fue realizado en 2004 (aunque se publicó un año después) como fruto de los esfuerzos que realizamos el año anterior en la última intervención arqueológica hasta hoy día en Ocuri. Así, mientras realizábamos la 2ª Fase de Actuación Arqueológica de Urgencia y Consolidación de la Muralla Ciclópea (ver artículo en Papeles de Historia nº 6), efectuamos de forma paralela diversas investigaciones para hallar los documentos necesarios para recomponer la figura de Juan Vicente Vegazo. En esta ímproba labor nos ayudaron varios compañeros pero, en especial, el historiador y documentalista Francisco Siles, que se recorrió archivos en Jerez, Sevilla, Córdoba e incluso Madrid para recopilar todo lo posible.

Fue entonces, y lo sigue siendo hoy día para mí, toda una labor detectivesca y si bien solo hallamos fragmentos, retazos, de la vida y obra de Vegazo, cualquier dato nuevo que llegó a nuestras manos fue un argumento más para seguir adelante. También las decepciones, los archivos perdidos o la constatación de la falta de información en aquellos en los que habíamos puesto algunas esperanzas nos ayudaron, porque se eliminaban posibilidades, se cerraban hipótesis de trabajo, pero nos abrieron nuevas líneas de investigación. Al fin y al cabo, la historia (y la arqueología) también avanza así, en los huecos que se rellenan con fragmentos negativos (con “0” en un sistema binario, por los “1” que serían los datos positivos). Por tanto, a base de llenar el plantel histórico con “0” y con “1”, como si de un código informático fuera, hemos ido progresando todos estos años.

Vista "aérea" de la Casa de Juan Vegazo en "Ocuri" con las piedras del foro usadas como pavimento interior (Foto: Luis Javier Guerrero)

En el artículo de Papeles de Historia 5 os expongo las líneas de investigación que recorrimos hasta 2004 y algunas de las peripecias por las que pasamos “Curro” Siles y yo, por eso dejo que a aquellas personas que les interese lo lean, por lo que no voy a repetirlas aquí (a pesar de que hay muchas anécdotas que no espusimos en el artículo y que algún día narraré…). En especial léase el capítulo denominado “En busca del manuscrito de Vegazo”.

Este manuscrito, en el que Vegazo narró las excavaciones que realizó en Ocuri entre los años 1792 y 1795 se titulaba Antigüedades de Ubrique, descubiertas por D. Juan Begaso en el año 1792 y actualmente se encuentra perdido, ya que el original que tenía el Duque de T’Serclaes fue vendido a su muerte. En él nos relataba cómo compró por 3221 reales el terreno del Salto de la Mora en el que seguramente había visto ya algunos restos emergidos. Al año siguiente, 1793, inició las excavaciones en el recinto de entrada, con el pretexto de plantar viñas, dejando constancia escrita y detallada de sus numerosos descubrimientos en un auténtico “Diario de excavaciones”. En 1795 descubrió en el Foro de Ocuri dos pedestales con inscripciones de los emperadores Antonino Pío (del 142 d.C.) y de Cómodo (del 186 d.C.) y sendos fragmentos de estatuas, una seguramente del propio Cómodo al llevar una capa de piel de león y una maza, representación de Hércules, dios al que este emperador se asimilaba . Estas inscripciones hablaban por primera vez de la “Res Pública Ocuritanorum” (con una sola “r”, por favor!), ciudad romana que no estaba citada en las fuentes antiguas conservadas.

Busto del emperador Cómodo (reinado 180-192 d.C.) de los Museos Capitolinos con la piel de león y la maza de Hércules.

Lo poco que sabemos de este diario lo tenemos gracias a la trascripción que de él hizo Fray Sebastián de Ubrique que poseyó, al menos temporalmente, una copia del mismo. Desgraciadamente tampoco hemos dado con esta copia por el momento (al menos)…aunque tenemos una pista sin investigar aún…

Como dije al principio, la investigación ha seguido adelante entre 2004 y 2011, a veces con momentos de caída, porque nuestras actuales ocupaciones no nos lo permitían, o bien simplemente por desánimo. Sin embargo, otras ocasiones el simple hecho de vislumbrar una incipiente pista ha hecho renacer nuestras fuerzas y ha fundado nuestras esperanzas. Algunas de las nuevas averiguaciones quizás cambien algunas cosas de este artículo (aunque el 90% las sigo considerando válidas) e incluso corregiremos algún que otro error, como el de poner a Francisco Masdeu entre los copiadores del “Ocuri” con dos “erres”, cuando fue justamente al revés (fue el primero que lo publicó bien, con una sola “erre”, circunstancia que nos había pasado desapercibida y que debemos a la labor sistematizadora y  a la colaboración de J.Mª. Gavira).

Ahora, en este próximo verano vamos a iniciar otra línea, otra pista que nos lleva hacia otro archivo, público esta vez,  y eso siempre es buena noticia. Veremos que nos depara…

ArticuloVegazo PH5

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Esta entrada fue publicada en Ocuri.

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