Los castillos medievales de la “Línea del Guadalete” (Jerez-Ronda, 1810-1812)

Muchas personas no saben que el estado ruinoso de muchos de los castillos, fortalezas y torres-vigías que conformaron durante los siglos XIII al XV la denominada “Frontera Castellano-Nazarí”, entre los reinos de Castilla y Granada, no se debe a la conquista de éste por los Reyes Católicos, sino a otro importante devenir histórico de diferente naturaleza.

Tras la caída de Ronda en mayo de 1485, todas las fortalezas que aún se encontraban en manos nazaríes se rindieron, quedando algunas en excelentes condiciones, por lo que durante los años siguientes muchas de ellas fueron reutilizadas, otras incluso fueron restauradas, por lo que estuvieron en funcionamiento durante bastante tiempo. A principios del siglo XIX aún había algunas que tenían guarniciones militares.

Sin embargo, cuando en enero de 1810 las tropas napoleónicas invadieron Andalucía y los restos del ejército español se refugiaron en la ciudad de Cádiz y ésta quedó sitiada, las antiguas fortalezas medievales, algunas con origen ibérico y/o romano, tomaron de nuevo un inesperado protagonismo. Así, viendo el mariscal Soult que la caída de Cádiz no iba ser fácil y estando amenazadas sus líneas logísticas y de comunicación entre Jerez, Sevilla y Málaga por los focos sublevados en la Serranía de Ronda y la Sierra de Cádiz (con extensión hacia el Campo de Gibraltar que estaba bajo influencia británica), se vio obligado a implantar una estrategia de control militar del territorio mucho más férrea, con la reutilización castral de las antiguas fortalezas medievales, surgiendo así lo que se denominó como la “Línea del Guadalete”. En ella ambos bandos se repartieron las fortalezas que se adaptaron a las nuevas armas de fuego (aspilleras y troneras) y de bombardeo (sobre todo con rampas para los cañones), se restauraron y se transformaron para sus nuevos cometidos. Incluso, como en algunos casos del lado francés, se construyeron nuevas fortificaciones, torres o murallas como en Ronda, Arcos, Bornos o Villamartín que se incorporaron a la línea de defensa y control. Por tanto, la mayoría de ellas fueron usados no solo como puntos de control territorial y afianzamiento y protección de las líneas de comunicación (vitales para los franceses que temían permanentemente ser “embolsados” por la retaguardia) y de logística, sino también como centros de mando, de acuartelamiento y de almacenamiento de la impedimenta y de las provisiones.

Mapa de los reconocimientos de los ingenieros franceses sobre la "Línea del Guadalete" (Cartoteca del Ejército, Madrid).

Mapa de los reconocimientos de los ingenieros franceses sobre la “Línea del Guadalete” (Cartoteca del Ejército, Madrid).

Esta “Línea del Guadalete” coincide geoespacialmente con el límite más occidental de la antigua frontera entre la Corona de Castilla y el Reino Nazarí de Granada. Y no es casualidad ya que la línea recorre gran parte del curso de este río, marcando en su margen izquierdo una serie de terrazas sobre la campiña alta, tanto de Jerez como de Sevilla, que fue denominada como “La Banda Morisca”, mientras que parte de su margen derecho está delimitado por las sierras calizas del relieve penibético en nuestra comarca, así que realmente es una frontera geográfica que divide zonas bien caracterizadas una de otra. Una frontera que algunos han clasificado como de tipo “cadena”, en donde había no solo fortalezas a ambos lados, sino torres vigías de comunicación visual entre ellas y plazas fuertes tras ellas que aseguraban la administración de hombres y recursos, Jerez, Sevilla o Morón en el lado castellano y Ronda y Antequera en el caso granadino.

En general la defensa del emplazamiento se basaba en una mezcla de dos elementos claves, el relieve orográfico y la poliorcética aplicada a éste, conformándose un binomio defensivo entre la orografía natural y las murallas que hacían inexpugnable las villas o pueblos y las fortalezas. Aunque todo no fueron aspectos bélicos en la vida cotidiana de la frontera, ya que también tenían funciones de intercambio comercial lícito, como los llamados puertos secos, donde se podía comerciar entre cristianos y musulmanes.

Una zona, nuestra comarca, que ha sido “frontera” muchas veces, no solo en la Edad Media, sino incluso antes, entre visigodos y bizantinos, entre “conventus iuridicus” romanos, entre zonas de influencia fenicio-púnicas y célticas, y, muy posiblemente, en la Prehistoria Reciente. La orografía, el relieve y hasta los tipos de suelos diferencian muy bien esta marcada línea geográfica.

Vista del Castillo de Fatetar (Espera, Cádiz) con su inmensa torre del Homenaje (Foto: Manuel J. Castro).

Vista del Castillo de Fatetar (Espera, Cádiz) con su inmensa torre del Homenaje (Foto: Manuel J. Castro).

Durante los años de ocupación y guerra contra los franceses, esta frontera volvió a renacer, siendo un elemento imprescindible tanto a nivel estratégico como táctico en las acciones militares entre 1810 y 1812 para ambas partes en conflicto. Trescientos años después de haber quedado inutilizada durante la fase inicial de la Guerra de Granada, la antigua frontera cristiano-nazarí volvió a reinstaurarse, adaptándose a los nuevos retos militares de una convulsa época que terminó cambiando el destino de España como nación independiente y destruyendo, total o parcialmente, a muchos de estos castillos.

Restos de la torre-vigía francesa de "El Bujedillo" en las cercanías de Bornos, Cádiz). (Foto: Luis Javier Guerrero).
Restos de la torre-vigía francesa de “El Bujedillo” en las cercanías de Bornos, Cádiz. (Foto: Luis Javier Guerrero).

Como ya dimos cuenta en este mismo blog, mientras los compañeros de la Asociación “Papeles de Historia” realizábamos nuestras investigaciones sobre la Guerra de la Independencia en la Sierra de Cádiz, que desembocaron en la publicación de nuestro libro “Estudios sobre la Guerra de la Independencia Española en la Sierra de Cádiz” (Consejería de Gobernación y Justicia. Junta de Andalucía. Córdoba, 2012), Manuel Castro Rodríguez y quién esto escribe elaboramos un capítulo sobre la reutilización de estos castillos medievales y su importante contribución al desarrollo militar de la contienda. Un año después, decidimos, ampliar ese capítulo con nuevas aportaciones, ilustraciones, cartografías y documentos del Archivo Histórico Nacional y enviarlo al XXXVI Premio “Manuel Corchado” sobre investigación histórico-arqueológica en arquitectura militar, que la prestigiosa Asociación de Amigos de los Castillos de España convoca anualmente.

Tuvimos de esta forma la oportunidad de ganar esta edición  con el trabajo que titulamos “La línea del Guadalete: los castillos castellano-nazaríes de la sierra de Cádiz durante la Guerra de la Independencia”, premio del que también dimos cuenta en este blog. En el premio estaba incluido la publicación del trabajo de investigación en la revista oficial de esta asociación de ámbito nacional.

Hace un par de meses he recibido un ejemplar de la revista “Castillos de España” (numero doble 171-172. Madrid, 2013), en el que viene publicado este trabajo. En él, se describen, de forma pormenorizada, cada uno de los castillos que se vieron involucrados en la contienda, su estado de conservación y las reparaciones que tanto tropas francesas como españolas, ejecutaron para reforzar sus líneas de defensa.

Portada del nº 171-72 de la Revista "Castillos de España", donde aparece nuestro artículo sobre la "Línea del Guadalete".

Portada del nº 171-72 de la Revista “Castillos de España”, donde aparece nuestro artículo sobre la “Línea del Guadalete”.

Como esta revista es difícil de encontrar, salvo si se es asociado, hemos decidido escanear el artículo y publicarlo aquí en formato pdf. Quiero pedir disculpas, no obstante, ante la mala calidad del pdf producido y a la escasa calidad de las ilustraciones que ya estaban con poco contraste en el original.

Por último expresa nuestro sincero agradecimiento a la Junta Directiva de la Asociación de Amigos de los Castillos por esta publicación y por todas las atenciones que tuvieron con nosotros el año pasado. Por si alguien le interesa, aquí está su web, donde tienen una importantísima base de datos con cerca de 10.000 castillos, fortalezas, torres y murallas de toda la península (http://www.castillosasociacion.es/).

La descarga del artículo aquí: La linea del Guadalete

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2 comentarios el “Los castillos medievales de la “Línea del Guadalete” (Jerez-Ronda, 1810-1812)

  1. Enhorabuena por el premio y por el buen trabajo, que nos muestra una visión mas reciente del uso de nuestros castillos serranos. Me queda la curiosidad de por qué los franceses construian con mortero rosado. ¿Que utilizaban para dar ese color?.
    Bueno, espero oirle y conocerlo en persona en la conferencia del día 16 en Jerez.

  2. Luis Javier Guerrero Misa dice:

    Muchas gracias José Manuel por tu comentario, nos veremos en Jerez….

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