Conferencia sobre la aportación de la Arqueología al conocimiento de la Frontera Cristiano-Nazarí

Este próximo jueves, 16 de enero de 2014, participaré en II ciclo de conferencias que ha organizado la Asociación de Amigos del Archivo de Jerez (bajo el epígrafe “Caminando por la Historia. La frontera en las fuentes documentales”) con la conferencia que he titulado “Aportación arqueológica al conocimiento de la Frontera y la Repoblación de la Sierra de Cádiz: los casos de Benaocaz y Archite”. El acto se celebrará en el Salón que la ONCE tiene en Jerez, en la calle Gaitán, a las 20,00 horas.

A pesar de que hace ya algunos años que no intervengo arqueológicamente en Benaocaz, para mí fue todo un orgullo que este pasado verano el Ayuntamiento de esta preciosa villa de la Sierra de Cádiz me invitara a dar el “Pregón” de sus fiestas de verano. Fue una noche especial y muy entrañable para mí y quiero aprovechar para agradecer a su alcalde, Juan Mangana, y a su teniente de alcalde, Ana Belén García, los detalles que tuvieron conmigo. Benaocaz fue la razón por la que mi devenir profesional terminara por decantarse por la sierra gaditana. La primera vez que pisé tierras benaocaceñas fue en 1978, mientras aún era estudiante en la Facultad de Historia de Sevilla y ya colaboraba con el incipiente grupo de estudiantes y licenciados que el entonces conservador (y luego director) del Museo Arqueológico de Sevilla, Fernando Fernández, organizó para poder desarrollar una primaria “arqueología de urgencia”. En  esos años grupos espeleológicos de Sevilla (ETES) y Jerez (GIEX) habían comenzado a explorar las cavidades y simas de la sierra gaditana y en las de Benaocaz, se hallaron algunas con restos arqueológicos de época neolítica. Acompañé al ETES durante varios años en sus exploraciones en las denominadas “Simas de la Veredilla”  de Benaocaz (ver en este mismo blog mi entrada sobre este tema) y, junto con mi buen amigo Juan José Ventura, realizamos el control arqueológico de las mismas. Ambos aprendimos mucho de estas simas y pasamos momentos inolvidables y muy emocionantes cuando descubríamos salas repletas de restos neolíticos, pero también tuvimos momentos de bastante peligro en su interior, tanto que estuve a punto de perder la vida en una de ellas, la S-6.

Cuando acabé la carrera, mi catedrático de Arqueología, Don Manuel Pellicer, me sugirió que realizara la “Carta Arqueológica de Benaocaz”, dada mi vinculación al término, como memoria de licenciatura (las antiguas “tesinas”) y así durante más de dos años lo prospecté, ya con permiso de la recién creada Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (tras recibir las transferencias de competencias desde Madrid en 1984). Fruto de ello fue mi publicación sobre la Carta Arqueológica de Benaocaz y como consecuencia directa de ella mi primera intervención arqueológica en la sierra, en el despoblado de Archite, donde se pudo documentar parte de una vivienda, con un hogar, y de una calle empedrada. La cantidad de cerámicas, algunas casi completas, tanto nazaríes, como cristianas de primeros del siglo XVI, que pudimos recoger en los dos sondeos, nos permitió fechar esa parte del despoblado y nos sugirió hipótesis sobre las posibles causas de su abandono a mediados del siglo XVI.

Luego seguirían mis intervenciones en el Peñón Gordo, en la Tireta y, sobre todo, en el Barrio Alto (también llamado turísticamente “Barrio Nazarí”) de Benaocaz.

Vista de la entrada al Barrio Alto de Benaocaz desde el Este en el año 2000 (Foto: Luis Javier Guerrero)

Vista de la entrada al Barrio Alto de Benaocaz desde el Este en el año 2000 (Foto: Luis Javier Guerrero)

El Barrio Alto de Benaocaz estuvo a punto de ser prácticamente destruido en 1987. El Ayuntamiento había encargado a los Servicios Técnicos de la Diputación el planeamiento y ejecución de una carretera de circunvalación del pueblo para poder expandirse hacia su zona alta y comunicar los extremos del mismo por una vía rápida que descongestionara las estrechas calles del centro de la villa. Esta obra afectaba de lleno al antiguo barrio alto, por entonces totalmente despoblado, además de a un puente y una fuente (El Tejar). Las obras se iniciaron en agosto de 1987 y tras ser avisado por un vecino de Benaocaz, me personé en el lugar de las primeras demoliciones y, a base de interrumpir el trabajo de los maquinistas, conseguí que pararan. Tras conversaciones con el entonces alcalde, Carlos Ramírez Gago, que accedió a escuchar mis argumentos y tras discutir con el arquitecto enviado por Diputación, denuncié los hechos ante la Delegación Provincial de Cultura que paralizó oficialmente la obra. Se realizó una reunión entre Ayuntamiento, Diputación y Cultura y se acordó que se hicieran una serie de sondeos arqueológicos y de estudios paramentales de los restos del Barrio, que desafortunadamente no estaba incluido dentro del Conjunto Histórico-Artístico hecho unos años antes desde Madrid, para comprobar la antiguedad y valía del mismo. Como dato curioso comentaré que los servicios técnicos de la Diputación habían clasificado a la mayoría de los restos de viviendas de los siglos XVI al XVIII como “cochineras”, “huertos” o “basureros” (sic). Algunas de estas “cochineras” aún tenían pilastras en sus portadas e incluso una un claro resto de haber tenido un escudo nobiliario en su fachada…

Fue así, como tras casi seis meses de excavaciones en distintos lugares del barrio y de estudiar el tipo de construcciones e incluso del empedrado de sus calles pudimos demostrar que el barrio había sido una parte importante de la villa, que se había originado en época tardorromana, que había sido habitado en época nazarí y ampliado en época moderna, tras su repoblación con vecinos cristianos en el siglo XVI y hasta su despoblamiento a finales del siglo XIX o principios del XX. Un barrio que conservaba, empero, un trazado urbanístico bajomedieval, con empedrados originales y con viviendas que pudieron estar “fortificadas” para afrontar los duros momentos del asalto final cristiano y que, luego, albergó casas señoriales, algunas de gran porte, como el llamado “Casinejo”. Unos años después se consiguió ampliar la delimitación del conjunto histórico-artístico de modo que incluyera el barrio, paradójicamente el más antiguo de la población.

Aunque la obra de circunvalación quedó paralizada, nunca se terminó de hacer el proyecto de rehabilitación integral del barrio que, tras las excavaciones, propusimos, y no fue hasta el año 2000 cuando, ya integrados en el proyecto de la “Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos”, volvimos a actuar sobre el Barrio Alto, al que ya se llamaba “Nazarí”. Durante dos campañas se limpió, se consolidaron muros, se apuntalaron otros y ,sobre todo, se desescombró gran parte del barrio, con toneladas de basuras, enseres, chatarra, etc…eliminados de las antiguas viviendas. A la calle principal se la dotó de saneamiento y de cableado eléctrico en una obra que se hizo con un control arqueológico riguroso y exquisito del antiguo empedrado que era fotografiado, dibujado y numerado piedra a piedra antes de las acometidas y restituido a su lugar y posición originales tras la colocación de tuberías y cables. Igualmente se realizó la señalización del mismo y se instalaron carteles interpretativos de la historia y características principales del barrio y algunas casas significativas. Luego hubo un par de Talleres de Empleo que siguieron las labores de limpieza y consolidación de zonas en mal estado, pero desde el año 2006 el barrio ha quedado de nuevo paralizado y su estado a día de hoy es lamentable, aunque me consta que el actual Ayuntamiento trabaja para intentar que no quede en el olvido de las administraciones que pueden invertir en él. Aún no todo está perdido…

Evidentemente, todas estas actuaciones arqueológicas han aportado datos importantísimos y desconocidos hasta ahora de aspectos cotidianos y, a veces, no tan cotidianos de la vida en la Frontera y en la posterior Repoblación cristiana de la sierra y, sobre todo, han aportado nuevas perspectivas para la investigación de un período histórico que aún nos es muy desconocido. Aquí la Arqueología aún tiene mucho que decir, tanto por sí misma, como en tareas de apoyo a otras fuentes del conocimiento de nuestra Historia, como son las documentales y archivísticas. De todo esto, espero poder hablar en la conferencia del próximo jueves.

Cartel de la Conferencia organidaza por la Asociación de Amigos del Archivo de Jerez

Cartel de la Conferencia organidaza por la Asociación de Amigos del Archivo de Jerez

Como actividad paralela a la conferencia sobre Archite y Benaocaz, la Asociación, con el respaldo del Ayuntamiento de Benaocaz, organizará una visita guiada al pueblo el próximo sábado 18 de enero, donde podrá visitarse el Ayuntamiento, su rico y aún poco conocido Archivo, que se remonta a los inicios del siglo XVI, el Barrio Alto o Nazarí, el Museo Histórico y el Centro de Interpretación sobre el Barrio Alto y la vida en la frontera, en el que también tuve la oportunidad de participar en la elaboración de sus contenidos y que, lamentablemente, se encuentra cerrado al público.

Puede consultarse el itinerario y precios en la web de la Asociación: http://amigosarchivojerez.com/?p=1365

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2 comentarios el “Conferencia sobre la aportación de la Arqueología al conocimiento de la Frontera Cristiano-Nazarí

  1. Sin duda alguna, un tema del máximo interés para la Arqueología y la Historia de la Sierra. Estoy seguro de que la conferencia será todo un éxito, así lo deseo. Un abrazo, Luis.

  2. Luis Javier Guerrero Misa dice:

    Muchas Gracias, Alex, eso espero… A ver si puedes venir y si no a la visita guiada del sábado… Un abrazo

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