Treinta años de la “Carta Arqueológica” de Benaocaz (Cádiz)

Retomo, tras unos meses de ausencia por una grave enfermedad de la que intento recuperarme,  las publicaciones en mi blog y lo hago para conmemorar un hecho que ha marcado profundamente mi vida profesional y particular y del que hoy (28 de abril) se cumplen nada menos que 30 años.

En esta fecha, en 1986, presentaba en la Universidad de Sevilla mi Memoria de Licenciatura denominada “Carta Arqueológica del término municipal de Benaocaz (Cádiz)”, bajo la dirección del catedrático de arqueología de dicha universidad Dr. D. Manuel Pellicer Catalán.

A principios de los años ochenta, aún antes de que existiera la Junta de Andalucía, el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla, con D. Manuel Pellicer y  Dª Pilar Acosta a la cabeza, inició una ambicioso plan de sistematización para el conocimiento arqueológico de las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla (en las dos primeras aún no había facultades de Historia). Para ello, los recién licenciados que teníamos claro que nuestra carrera profesional debía ser la arqueología, fuimos coordinados y dirigidos para realizar las primeras investigaciones y prospecciones sistemáticas en base a unidades geográficas, fueran comarcas naturales como los Alcores o el Aljarafe sevillano, o bien en base a términos municipales. El objetivo común era no solo recopilar, inventariar, investigar y dar a conocer los centenares de yacimientos arqueológicos de nuestros respectivos ámbitos de trabajo, sino que estos documentos fueran la base de un posterior planteamiento de protección ante el progresivo desarrollo constructivo que se estaba produciendo en aquellos momentos y que desde Madrid era ya muy difícil de controlar. Recuerdo la anécdota de cómo se dolía D. Manuel  Pellicer de no haber podido impedir la destrucción, por la acción de una cantera para materiales de construcción, de buena parte de un yacimiento que hubiera sido un pilar importante en el conocimiento de la protohistoria del Bajo Guadalquivir, Torres Alocaz (Utrera, Sevilla).

En este sentido, desde 1976, al poco de iniciar la carrera, me puse a colaborar en los equipos de urgencia con los que el por entonces conservador del Museo Arqueológico de Sevilla, D. Fernando Fernández intentaba controlar, sin medios ni personales ni materiales, aquella época de desarrollismo. Mis compañeros colaboradores del arqueológico de aquellos tiempos, echamos literalmente “los dientes” en arqueología bajo su coordinación. Fueron años de trabajo duro, sin remunerar, pero donde aprendimos lo que era esta profesión en su vertiente más cruda.

Entre estos trabajos de urgencia,  junto con mi buen amigo y compañero Juan José Ventura, desarrollé una actividad de seguimiento y control arqueológico de varios equipos de espeleólogos sevillanos que habían localizado una amplia zona repleta de cavidades tectónicas en las inmediaciones de Benaocaz (Cádiz) y que, al encontrar restos, los habían depositado en el museo arqueológico de Sevilla. No solo aprendí lo que era la espeleología, sino que tuve que federarme en esta especialidad deportiva que practiqué durante estos años (1979-1983), antes de que la enfermedad que desde entonces padezco me lo hiciera casi imposible. Acompañé a “aquellos locos maravillosos” en más de 40 cavidades y en una quincena de ellas recuperamos restos arqueológicos que demostraban la existencia de una extensa comunidad del Neolítico Andaluz en aquel singular paraje. Unos años después también colaboraron conmigo los grupos espeleológicos de Jerez y de Ubrique. En este último no sólo conseguí buenos apoyos a mis investigaciones, sino que me ofrecieron su generosidad y una sana amistad que aún perdura.

100_1716

Fotografía del invierno de 1985 durante las prospecciones del término municipal de Benaocaz (Foto: Luis Javier Guerrero Misa)

Cuando D. Manuel y Dª Pilar conocieron mis trabajos y yo les pedí hacer el grado de la carrera me insinuaron que debería incorporarme al grupo de “cartas arqueológicas”, algo que acepté de inmediato, como no podía ser de otra forma.

Entre 1984 y 1986 realicé no solo las primeras prospecciones autorizadas por la recién creada Consejería de Cultura, sino que practiqué las primeras excavaciones de urgencia de esta nueva etapa de la arqueología andaluza en los yacimientos de Archite (tardomedieval) y Peñón Gordo (prehistórico, ibérico y romano), ambos en el término de Benaocaz.

La excavación del despoblado medieval de Archite, una de las famosas 7 villas dadas al Marqués de Cádiz por los Reyes Católicos tras conquistar la sierra, fue el primer resultado directo tanto de la elaboración de la carta arqueológica (por entonces aún en curso) como de mi primera denuncia de peligro de destrucción del yacimiento por obras constructivas.

El segundo resultado de la carta arqueológica, aún más importante, se produjo al año siguiente, en 1987, ya que lo descubierto por mí en el Barrio Alto de Benaocaz durante la ejecución de la carta, me dió argumentos para paralizar la faraónica obra de construcción de una rotonda de circunvalación de Benaocaz que iba a arrasarlo por completo. No obstante, a pesar de mis informes, tuve que plantarme literalmente delante de las excavadoras para que no siguieran destruyendo el barrio de origen medieval.

La carta arqueológica de Benaocaz fue la pionera no solo en la Sierra de Cádiz, sino también en la provincia y abrió camino a una sistematización de los datos arqueológicos que hoy día consideramos como la piedra angular de los planeamientos urbanísticos de nuestros municipios.

Luego prospecté el término de Villaluenga, de Grazalema, de Prado del Rey, de Ubrique y de El Bosque, aunque no con la misma intensidad que el de Benaocaz, pero mis datos pasaron al catálogo de yacimientos de la Consejería de Cultura.

Treinta años después la mayoría de mis estudios siguen vigentes, aunque, lógicamente, hay cosas que hoy no firmaría; todos evolucionamos y la arqueología es de las ciencias que más progresan y sobre todo en la actualidad con equipos multidisciplanares que han dado una perspectiva, mucho más técnica incluso, a nuestras investigaciones. Por eso, no entiendo que algunos colegas (algunos incluso fueron amigos…) estén obsesionados por intentar demostrar que me equivoqué en escritos de hace veinticinco o treinta años (¡ya han tardado!), cuando lo que deberían hacer, en mi opinión, es desarrollar sus investigaciones de “motu proprio”, con sus aportaciones actuales, con medios que yo hace treinta años no podía ni imaginar y con un conocimiento previo que yo no tuve porque no existía.

Como muestra un botón, hace muy pocos días un colega ha presentado la pieza del mes de abril en el Museo de Jerez, precisamente un vaso neolítico de las Simas de la Veredilla de Benaocaz, que fue donado al museo por el grupo espeleológico GIEX y que yo pude estudiar, dibujar y publicar en 1987 gracias al mismo donante. En la charla no solo no me nombró como descubridor científico de Veredilla (y hasta ahora único estudioso de la misma), sino que obvió conscientemente la publicación del vaso objeto de la propia charla en el Anuario Arqueológico de Andalucía (publicación que conocía a la perfección pues alguien del público, en el ruego de preguntas, le inquirió el dato…por lo que no tuvo más remedio que darlo y por consiguiente nombrarme con evidente disgusto). Lo peor es que en la publicación de la charla en la web del museo se ve con claridad cómo no aparece esta publicación en la bibliografía, en un claro intento de silenciar mi trabajo… En fin, hay actos que por sí solos califican a quién los hace…

Vaso de Veredilla Sima Lentisco

Vaso neolítico de la Sima del Lentisco del complejo de las Simas de la Veredilla publicado por mi en el Anuario Arqueológico de Andalucía (diapositiva de Antonio Santiago Pérez).

Parece que algunos no me perdonan que haya llegado antes que ellos, que haya sido pionero en tantos aspectos en la sierra gaditana, un “pathfinder” que dicen los británicos, cuando, en el fondo,  gracias a mis trabajos ellos han tenido base para hacer los suyos.

Para los que estén interesados en obtener la carta, a pesar de los errores que pueda tener y del tiempo transcurrido, aquí les dejo el pdf.

carta arqueologica benaocaz AAA 1987

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s