Visita a la ciudad romana de Ocuri de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Sevilla y algo de mis memorias…

El sábado 19 de mayo de 2018 tuve el inmenso placer y privilegio de recibir, acompañar y guiar a un numeroso grupo de miembros de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Sevilla  (AAMAS) en su visita a la ciudad romana de Ocuri (Ubrique, Cádiz), yacimiento arqueológico al que he dedicado mis últimos veinte años en arqueología. Entre ellos se encontraba mi antiguo “Jefe”, el doctor en arqueología D. Fernando Fernández Gómez, que fuera conservador y luego director del Museo sevillano durante más de 35 años, así como la profesora de arqueología de la UNED en su sede de Sevilla, Dª Teresa Murillo Díaz, presidente además de dicha asociación y una de mis mejores compañeras de los días en los que compartimos trabajo en el museo a finales de los años setenta y principios de los ochenta del siglo pasado. Fernando no sólo fue mi jefe y director sino también mi maestro y, a veces, tal y como hacía con todos los que colaboramos con él, ejerció como un segundo padre.

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El dr D. Fernando Fernández, la profesora Teresa Murillo y el arqueólogo Luis Javier Guerrero en la terraza del Centro de Recepción de Ocuri (Ubrique, Cádiz). Foto Javier Izquierdo

El Museo Arqueológico Provincial de Sevilla, el segundo en entidad de nuestro país, fue mi auténtica escuela de arqueología. Allí, a partir del verano de 1977 inicié mi verdadera formación práctica en arqueología, ya que desde el año anterior cursaba la carrera de Geografía e Historia en la Universidad de Sevilla. En la universidad te enseñaban conocimientos, materias, formas de estudio y de investigación, pero por entonces las prácticas eran muy limitadas, apenas alguna excursión a visitar algún yacimiento importante y poco más. De modo que de la mano de una compañera de curso, Marisol Buero, cuya hermana había hecho prácticas en el museo el año anterior, pude entrar como colaborador (hoy día diríamos “sin ánimo de lucro” solo de aprender) en el equipo que se estaba formando bajo el amparo de Fernando Fernández que solo un par de años antes había logrado la plaza de conservador. Durante casi siete años fui primero colaborador del museo y, tras acabar la carrera en 1981, realicé allí mis “prácticas” en museos (algo que por entonces era obligatorio para poder opositar al cuerpo de conservadores), y terminé siendo trabajador del mismo, contratado por el antiguo Ministerio de Cultura, antes de las transferencias a la Junta de Andalucía de la gestión del mismo.

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Luis Javier Guerrero, Fernando Fernández y Teresa Murillo durante la comida tras la visita a Ocuri. Foto Juana Cordero

Fueron años inolvidables para mí, de intenso aprendizaje, de jornadas maratonianas, de duro trabajo, pues por entonces era el museo quién tenía las competencias arqueológicas en la provincia y al no haber personal especializado (solo Fernando Fernández), éramos los colaboradores quienes realizábamos las intervenciones de emergencia y de urgencia en un momento de total desarrollismo de la construcción en nuestro país que amenazó a muchos yacimientos. Allí aprendimos la dureza de la arqueología de “urgencias”, la lidia con los escasos recursos que poseíamos, las alegrías de los descubrimientos (y el que diga lo contrario bajo el paraguas de la cientificidad, miente…) e incluso el inicio del famoso P.E.R. (por entonces llamado “Empleo Comunitario”) que nos suministraba al personal no cualificado y también, por supuesto, los sinsabores y la amargura de contemplar yacimientos destruidos, arrasados por las máquinas excavadoras o expoliados por los “clandestinos”, que era como los llamábamos por entonces.

El museo fue una auténtica “escuela de arqueología” para todos los que pasamos por allí en aquellos años. Un  recuerdo muy especial para mis amigos Juan José Ventura, hoy día gestor cultural del ayuntamiento de Archidona (Málaga) y de Juan Alonso de la Sierra, que acaba de jubilarse como director del Museo Provincial de Cádiz y también para Marisol Buero que hizo la primera tesina sobre las cerámicas pintadas tartesias. Juntos compartimos grandes momentos, pero también muchos problemas y desencuentros con otros compañeros (no puedo ocultarlo, ni quiero…) en una disciplina que se abría camino con cierto futuro y éramos muchos en la competición. La arqueología no tenía aún por entonces la categoría de profesión y salvo en los ámbitos universitarios y de gestión museística, no había arqueólogos autónomos. Lo lastimoso es que ahora mismo, casi cuarenta años después, la situación dista mucho de ser lo que debería haber sido y el panorama sigue siendo desolador y poco esperanzador para la generación de nuevos licenciados.

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El grupo de la AAMAS contemplando la Cisterna nº 1 de Ocuri. Foto Javier Izquierdo

Pero no es mi intención en este “post” el hablar de los graves problemas de la arqueología española y andaluza en particular, que no es el momento, sino de rememorar aquellos tiempos gloriosos que vinieron a mi mente después de pasar el día con mis antiguos compañeros. A algunos hacía más de 25 años que no los veía y fue un día magnífico que terminé con una estupenda comida en grupo en la “Venta de Ocuri”, el bar-restaurante que tan bien lleva y dirige la familia Mateos. Os lo recomiendo…

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Aspecto de una de las mesas del grupo de la AAMAS durante la comida con el marco incomparable de la sierra gaditana al fondo. Foto Javier Izquierdo.

Durante la visita, que tuvo que ceñirse por problemas de horarios a lo estipulado en ese día en tan solo dos horas, tuve la ocasión de explicar la génesis y gestación del proyecto que dio origen a la actual concepción del yacimiento ubriqueño como recurso cultural y turístico visitable, la “Ruta Arqueológica de los Pueblos Blancos”, de la que fui coordinador junto con mi amigo Luis Cobos en el ámbito de la Mancomunidad de Municipios Sierra de Cádiz. Mal que le pese a algunos los logros de la ruta están ahí y siguen dando sus frutos. Posteriormente iniciamos la visita a través del camino empedrado de casi 800 metros lineales de ascenso hasta el yacimiento. La primera parada fue un resto de calzada original de acceso a la ciudad que descubrimos en 1998 y que se ha incorporado al camino de subida y tras ésta primera parada, llegamos a uno de los monumentos únicos de la ciudad romana de Ocuri , el impresionante Mausoleo, estructura abovedada funeraria, sin paralelos en la provincia. Tenía ganas que Fernando Fernández lo viera pues creo que tiene algunos elementos comunes con algunas tumbas de la necrópolis de Carmona (Sevilla), conjunto arqueológico del cuál Fernando fue también director durante algunos años. Fue muy interesante compartir con él impresiones.

Desde el interior

Fotografía de Javier Izquierdo desde el interior del Mausoleo mientras se realizaba la explicación del monumento.

Tras contemplar la Muralla Ciclópea y explicar el proceso de identificación de las distintas fases de construcción de la misma y la interpretación que de ella hemos hecho, pasamos realmente al interior del recinto urbano y pudimos ver las diferentes cisternas, la Vivienda nº 3, el Foro, la Casa de Juan Vegazo y las Termas.  En algunas de estas estructuras emergidas pude plantear la problemática que su excavación, restauración o puesta en valor, según los casos, nos plantearon en su momento y , sobre todo en las Termas, tuvimos un buen debate sobre la interpretación de este aún enigmático edificio, único establecimiento termal descubierto hasta ahora en la sierra gaditana.

Termas

Explicaciuón de la interpretación del edificio romano denominado como “Termas” por parte del arqueólogo Luis Javier Guerrero. Foto Javier Izquierdo

El grupo quedó impresionado por la buena conservación del yacimiento, sus estructuras visitables, las excelentes infraestructuras turísticas y el incomparable marco natural en el que se ubica, no hay que olvidar que estamos en pleno Parque Natural “Sierra de Grazalema” y la orografía y el paisaje impresiona a todo aquel que lo contempla, sobre todo si es la primera vez, como era el caso de muchos de los visitantes. En este sentido, las vistas del valle de Santa Lucía, con Benaocaz y el inicio de la Manga de Villaluenga al fondo dejaron al grupo maravillados. En ese punto panorámico pude explicar a mis antiguos compañeros la ubicación de yacimientos en los que he tenido la oportunidad de trabajar e investigar como las Simas de Veredilla (un impresionante conjunto de cuevas-simas con yacimientos neolíticos), el Peñón Gordo (un interesante yacimiento calcolítico y posteriormente íbero y romano posiblemente conectado con la propia Ocuri), Archite (una de las famosas “Siete Villas” del Marqués de Cádiz que se despobló en el siglo XVI), la calzada Ubrique-Benaocaz (de origen milenario), el propio Barrio Alto de Benaocaz (conocido turísticamente como el “Barrio Nazarí”) o las cuevas de la Manga de Villaluenga (con yacimientos neolíticos y calcolíticos)…

panoramica

El grupo de la AAMAS contemplando el espectacular paisaje que se visualiza desde el yacimiento romano. Al fondo la sierra grazalemeña, Benaocaz y el inicio de la Manga de Villaluenga. Foto Javier Izquierdo.

Fue una lástima no haber podido tener más tiempo, pero el grupo tenía previsto visitar el Museo de la Piel y el casco urbano de Ubrique tras la comida y tuvimos que acortar las explicaciones. Debo decir que a esto nos ayudó muchísimo la guía de turismo del yacimiento ubriqueño, Isabel, que en todo momento estuvo atenta también a cualquier incidencia y preguntas de los integrantes de la asociación.

El grupo me hizo partícipe, días después, de su agradecimiento al Ayuntamiento de Ubrique por las facilidades dadas y de la buena impresión que se llevaron del yacimiento, su conservaciçon y uso turístico y del pueblo serrano de Ubrique.

Para mí fue una jornada entrañable y llena de recuerdos…mayor que se hace uno ya…

Presentación del libro “Ubrique de los columpios” del antropólogo Manuel J. Castro

En Ubrique, el próximo sábado 2 de diciembre, mi amigo  y compañero de la Asociación “Papeles de Historia”, Manuel J Castro, presentará su libro “Ubrique de los columpios”, producto de su trabajo de investigación de varios años sobre las coplas que se cantaban en Ubrique en determinados días festivos al vaivén de los columpios y que, lamentablemente, están casi perdidas o en vias de desaparición. Además de estudiar y analizar el significado antropológico, social y cultural de estas antiguas canciones, Manolo ha logrado recuperar más de 50 de ellas que se incluyen al final de su estudio y pueden escucharse bien en un CD adjunto o mediante una página web con los códigos QR que se incluyen.

Personalmente, tras leer su primer borrador, quedé sorprendido de cómo un mecanismo tan simple, a veces solo dos cuerdas y una tabla de madera, ha podido ser el centro de tantas relaciones humanas, de tantos actos sociales, de tantas actividades lúdicas y culturales; en suma, de tantos comportamientos antropológicos. Comprobar que este simple artilugio se ha utilizado desde la prehistoria, atravesando todas las épocas históricas — como bien demuestra el autor en su obra— como un verdadero instrumento de transmisión de valores culturales, sociales y etnológicos es la grata conclusión a la que
llegué tras su lectura.

Portada libro Manolo

Portada del libro “Ubrique de los columpios” del antropólogo ubriqueño Manuel J. Castro

Durante varios años el autor ha desarrollado una paciente labor de investigación, de búsqueda de esos entrañables ubriqueños y ubriqueñas que aún conservan la tradición de las coplas de columpio, de sesiones de grabación de sus voces, algunas ya quebradas
por la edad, algo que las hace aún más meritorias, y otras resplandecientes, finas,
entonadas… inmejorables. Una labor imprescindible, pues muchas de esas voces no estarán ya mucho tiempo con nosotros y lamentablemente se perderán sus coplas
con ellas y con ello buena parte de la cultura popular de esta comarca.

La virtud del trabajo de Manolo Castro es hacernos ver cómo algo que quizás pudiera
ser anecdótico o nimio a primera vista, ha jugado realmente un papel muy importante en el mantenimiento de valores de una sociedad. Valores sociales y culturales que han ido pasando de padres a hijos, aunque en nuestro caso sea, mayoritariamente, de madres a hijas, pues las mujeres son las grandes protagonistas en esta imprescindible y esencial tarea comunicativa intergeneracional.

Cartel

Cartel de los actos de presentación del libro “Ubrique de los columpios” en el marco de las actividades de la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Ubrique

He tenido el placer y el honor de prologar este preciosista libro que ha maquetado mi hermano Juan Antonio Guerrero y editado Arunda Gourmet, nuestra pequeña empresa familiar con una subvención de la Diputación de Cádiz y el apoyo del Ayuntamiento de Ubrique.

Los actos de presentación del libro incluyen una serie de actividades entre las que destacamos las del dia 1 de diciembre de 2017 con una sesión de “Aprendizaje y partituras de canciones de columpios” a cargo de Celia Ramos Jiménez en el Salón de Actos del I.E.S. Ntra. Sra. de los Remedios, mientras que a las 12,00 horas del día 2 de diciembre, en el Convento de Ubrique, actual sede del futuro Museo de la Piel, tendrá lugar el acto de presentación del libro y su CD que será seguido por otras actividades que incluyen el montaje de un columpio, con muestra de canciones de las recogidas en el libro y un taller gastronómico donde se degustarán platos típicos de la Sierra, a cargo del cocinero Antonio Orozco.

La Asociación Papeles de Historia apoya a los arqueólogos que han intervenido en Ocuri (Ubrique, Cádiz)

Ante el acoso, la presión, las descalificaciones y las difamaciones que el equipo de arqueólogos que hemos trabajado durante casi un año en el yacimiento ubriqueño de Ocuri, estamos sufriendo desde hace algún tiempo, nos vemos en la obligación de publicar el comunicado que nuestros compañeros de la Asociación Papeles de Historia han emitido en su web en el día de hoy. Queremos agradecerles su apoyo y solidaridad y prometemos que no descansaremos hasta que cesen estas acciones que incluso han rayado en la intimidación. Como dije hace algunos días en Facebook parece que éste “No es país para arqueólogos”, una afirmación que espero retomar, si no me falla el ánimo, dentro de unos días. A continuación reproducimos el comunicado de Papeles de Historia:

La Asociación Papeles de Historia lleva 30 años investigando, difundiendo y defendiendo el Patrimonio Histórico y Arqueológico de la sierra gaditana. En enero de este año cumplimos esos 30 años de defensa del Patrimonio precisamente en el yacimiento arqueológico de Ocuri (Ubrique), para demostrar nuestro apoyo y firme compromiso con las actuaciones arqueológicas realizadas en el último año en la ciudad romana en las que han intervenido dos de nuestros compañeros, Luis Javier Guerrero y Jesús Román.

La restauración de la parte caída de la Muralla Ciclópea de Ocuri, los trabajos de puesta en valor del yacimiento, la apertura de la Sala de Audiovisuales con el vídeo de reconstrucción virtual del yacimiento e incluso el buen funcionamiento del antiguo Centro de Recepción de Visitantes como Bar/Restaurante y todas las actividades que en torno al yacimiento se realizan desde su reapertura (teatro, talleres, visitas guiadas, conferencias, etc…) son claros exponentes de cómo un recurso patrimonial puede generar nuevas perspectivas de empleo y de cómo puede convertirse un recurso cultural, en un recurso económico de forma equilibrada y sostenible. Al mismo tiempo se protege, se mantiene y se conserva un bien histórico-arqueológico de primera magnitud y extraordinaria importancia en el desarrollo histórico de nuestra comunidad.

Miembros de la Asociación Papeles de Historia en la celebración del 30º aniversario en el yacimiento de Ocuri en enero de 2015.

Miembros de la Asociación Papeles de Historia en la celebración del 30º aniversario en el yacimiento de Ocuri en enero de 2015.

Como colectivo implicado en la defensa del Patrimonio Histórico y Arqueológico fuimos los primeros en denunciar el estado de abandono en el que el yacimiento íbero-romano se encontraba desde hacía años. No solo lo dijimos desde nuestros blogs, sino que realizamos incluso visitas de inspección donde comprobamos el lamentable estado que tenía el yacimiento (2012). Tras la caída de parte de la Muralla, los compañeros Guerrero y Román plantearon sendos proyectos de restauración de la misma y de una nueva puesta en valor de la ciudad romana al Ayuntamiento, que inmediatamente se hizo cargo de los mismos, asumiéndolos en su totalidad. Una actitud digna de elogio dado el estado de crisis económica que padecemos y los escasos recursos económicos que habitualmente se destinan al Patrimonio Histórico en nuestra comarca.

Por ello, hemos apoyado con determinación las iniciativas que tanto desde el Ayuntamiento de Ubrique como desde la Diputación de Cádiz, han logrado que en poco menos de un año se haya conseguido reabrir el yacimiento y se haya igualmente abierto una exposición permanente sobre nuestra ciudad romana en el Centro de Interpretación de la Historia de Ubrique, sito en la antigua ermita de San Juan de Letrán. Se ha conseguido así, el doble objetivo de proteger nuestro patrimonio arqueológico y darle un uso social y cultural al mismo.

Iniciativas en la que han trabajado denodadamente y sin descanso muchas personas, que con gran ilusión, empeño y esfuerzo han logrado algo que hace tan solo un año parecía casi imposible. Nuestro más sincero agradecimiento a todos aquellos que han trabajado, colaborado y apoyado una idea que ha hecho realidad que el yacimiento arqueológico de Ocuri se convierta en ejemplo y referencia no solo para la comarca, sino para toda la provincia. Es hora de aunar esfuerzos, sinergias y trabajo en defensa de un legado común, el Patrimonio Histórico y Arqueológico de Ubrique, y dejarlo fuera de las controversias partidistas.

Sin embargo, parece que hay ciertas personas a las que este logro cultural y social del pueblo de Ubrique no les gusta. A principios del verano se cometieron diversos actos vandálicos en el yacimiento que, a nuestro juicio, demostraban la oposición de algunos a que el yacimiento fuera reabierto, a que se restaurase la muralla, a que se invirtiera en Patrimonio y Cultura. Curiosamente, se pintó en piedras que no eran originales, que pertenecían, en su mayor parte, a restauraciones del siglo XX. Además, a las pintadas con spray fluorescente, se unió la destrucción parcial de las excavaciones que en apoyo de la restauración de la parte caída de la muralla se estaban realizando por parte de nuestros compañeros con financiación del Ayuntamiento. No fue un daño irreparable, pero retrasó la excavación. Creemos, por tanto, que hubo en estas acciones una intencionalidad más allá del mero gamberrismo. Parece que molestaba que, al final, se estuvieran solucionando problemas y se trataba de resaltar otros, como la inseguridad del propio yacimiento.

Estado final de la intervención de apoyo a la restauración de la Muralla Ciclópea de Ocuri.

Estado final de la intervención de apoyo a la restauración de la Muralla Ciclópea de Ocuri.

Desgraciadamente, de esta lacra es muy difícil protegerse y hace muy pocos días hemos visto, por ejemplo, cómo en Écija (Sevilla) ocurría un fenómeno muy similar con un importantísimo mosaico romano a pesar de las medidas de seguridad que había en el lugar. En nuestro caso, aunque de inmediato desde el Ayuntamiento se pusieron medios para intentar salvaguardar el yacimiento (con guardas y cámaras de seguridad), hubo incluso una persona que llegó a afirmar, en un documento que se entregó a la Consejería de Cultura, que la culpa del acto vandálico la tenía, en el fondo, nuestro compañero Luis Javier Guerrero, codirector de la excavación de apoyo a la restauración de la muralla, por tener un Blog (https://oppidumgestionarqueologica.wordpress.com/) en el que se “incita a la búsqueda de tesoros” (citamos literalmente), por lo que este señor “aconsejaba” cerrar el yacimiento y acabar con el Blog de nuestro compañero.

Luis Javier Guerrero es un arqueólogo, con más de 35 años de experiencia a sus espaldas, que ha trabajado desde 1987 en la investigación y difusión del yacimiento arqueológico de Ocuri, siendo director o co-director de 4 campañas de excavaciones en el mismo, además de autor de una decena de artículos sobre los resultados de sus investigaciones sobre Ocuri, amén de conferencias, cursos y seminarios en los que ha tratado de difundir el importante legado ibero-romano del yacimiento. Su blog es un referente en la difusión del patrimonio arqueológico de la Sierra de Cádiz. Con lo que está más que acreditado como un cualificado experto en la materia, habiéndose implicado personalmente con Ocuri más allá de su mera profesión.

No sabemos, empero, cómo calificar la actitud de personas que, no teniendo cualificación profesional, formación ni habilitación alguna en patrimonio histórico y arqueológico, se atreven a pontificar sobre materias que le son ajenas y dañar la dignidad profesional de otras que llevan defendiendo ese patrimonio muchos años. Así, desde la reapertura del yacimiento, estas personas (una de las cuáles visita semanalmente el yacimiento para “inspeccionarlo”…) se han dedicado a criticar desaforadamente las actuaciones arqueológicas realizadas allí, llegando incluso a la difamación contra nuestros compañeros.

Tras la celebración de la comisión municipal de seguimiento para esclarecer el asunto de los actos vandálicos de principios de este mes de marzo y la posterior nota de prensa del Grupo Municipal de Izquierda Unida, que tiene como asesor a una de estas personas contrarias a la apertura del yacimiento, esta campaña de críticas hacia nuestros dos compañeros se ha incrementado. Incluso se ha llegado a calumniar a Guerrero ante la arqueóloga provincial de la Junta de Andalucía imputándole hechos absolutamente falsos y con clara intencionalidad de perjudicarlo profesionalmente, mientras que al compañero Román, co-director de la intervención arqueológica de 2014, se le ha llegado a enviar un mensaje vía telefónica con una velada intención intimidatoria.

Todos estos hechos nos parecen del todo intolerables y más aún si, como parece, tienen supuestamente la cobertura de una formación política que, por pura coherencia, no debería tener asesores que piden que se cierre un blog de difusión cultural en una franca contradicción con su trayectoria de defensa de las libertades.

En este sentido, la legítima acción de oposición a un gobierno municipal, no debiera nunca quedar ensombrecida por la anteposición de intereses personales de estos “asesores”… Debería primar ante todo, en los representantes del pueblo, el bien común del mismo, en este caso el yacimiento arqueológico, y no las “opiniones” de personas sin cualificación para ello.

Desde aquí, una vez más, queremos brindar nuestro más firme apoyo no solo a nuestros compañeros, sino a todas aquellas personas que han trabajado y trabajan ahora mismo en defensa del patrimonio histórico y arqueológico de nuestro municipio y en la consolidación del yacimiento de Ocuri como el importante y privilegiado legado que hemos heredado de nuestros antepasados.

Asociación Papeles de Historia

Juan Guerrero González… “In Memoriam”

En la madrugada del 12 de agosto de 2014, apenas unas horas después de cumplir 92 años, fallecía en Sevilla, Juan Guerrero González…mi padre.

Hombre luchador, tenaz, incansable, que hizo toda su vida “honor” a su apellido, no solo sacó adelante una familia de seis hijos, sino que fue un auténtico emprendedor, un brillante agente comercial que se ganó el respeto de empresarios, comerciantes y compañeros durante casi 50 años de profesión. Es más, sus profundas ideas democráticas, heredadas de su padre, le hicieron defender desde mediados de los años sesenta la maltratada profesión de agente comercial, siendo primero vocal, luego vicepresidente y finalmente presidente del Colegio Oficial de Agentes Comerciales de Sevilla (1986-1990), donde participó activamente en la modernización de su profesión, incluso a nivel estatal. Durante su mandato se compró y rehabilitó la magnífica sede del colegio en la sevillana calle Orfila, que conserva artesonados y azulejos de principios del siglo XX, en un proceso difícil de negociación que mi padre lideró eficazmente y que le dio un recurso patrimonial de primera magnitud a los colegiados sevillanos. Le concedieron la primera medalla de oro al mérito colegial de los Agentes comerciales de Andalucía, así como otras distinciones.

Sólo una una cruel enfermedad, larga, silenciosa e implacable ha conseguido vencerlo…Ya está con mi madre y ambos en todos nosotros.

Fotografía de mi padre en la calle Monte Carmelo de Sevilla en 1980

Fotografía de mi padre en la calle Monte Carmelo de Sevilla en 1980

 

Si soy arqueólogo se lo debo en gran parte a mi padre. Él fue quien siempre me apoyó en los momentos duros, en los de duda, en los de crisis, a lo largo de toda mi vida. Siempre lo tuve como respaldo y a la vez como modelo. Yo podría haberme quedado a trabajar con él y mis hermanos, en la empresa de agentes comerciales que creó. De hecho, le ayudé en varias ferias comerciales en Valencia (en donde incluso nos cogió el nefasto 23 de Febrero de 1981 con el golpe de Milans del Bosch…), junto a mis hermanos, pero él prefería que yo estudiara, que acabara la “carrera” y me convirtiera en lo que siempre quise ser: arqueólogo.

De pequeño leía con avidez la biblioteca de mi padre, hombre culto y autodidacta que supo inculcarnos a todos el valor de los libros. Gracias a muchos de ellos fue naciendo en mí la idea de convertirme en historiador…en arqueólogo…en excavar en tierras lejanas, en Egipto, en Mesopotamia, en Pompeya…algo inusual para un niño de 12-13 años en la rancia España tardofranquista de principios de los setenta.

Cuando le dije en 1976 que iba a estudiar Historia, sé que le dí una gran alegría y cuando cinco años después terminé la licenciatura en la Universidad de Sevilla, me regaló un magnífico reloj SEIKO que aún conservo.

La práctica de la arqueología en Sevilla a finales de los años setenta y principios de los ochenta era muy difícil y se limitaba a las actuaciones del Museo Arqueológico Provincial, donde colaboraba y donde realmente me gradué en arqueología. Él asistía, satisfecho, a mis primeras excavaciones, a mis primeros hallazgos, mis primeras publicaciones que guardaba con orgullo. Me ayudó a comprarme mi primer coche para poder desplazarme a estas excavaciones, fuera de Sevilla, por entonces todas sin remuneración (como mucho una pequeña dieta para la gasolina y los bocadillos…), a él y a mi madre les encantaba ver mis diapositivas sobre ellas, preguntarme por lo que extraía de la tierra…tocar algunos de los materiales…

Sin embargo, también empezaron mis primeros problemas profesionales que coincidieron, además, con la aparición de mi diabetes, y las cosas empeoraron para mí aún más con la llegada de las transferencias a la Junta…

Mis padres en una comida de los agentes comerciales de Sevilla a finales de los setenta.

Mis padres en una comida de los agentes comerciales de Sevilla a finales de los setenta.

 

Aún conservo un “óscar de plástico dorado” que me regaló en la navidad de 1984 y al que él mismo puso eslogan “Al mejor arqueólogo. Diciembre de 1984. La Roda de Andalucía”. Fue la muestra de su incondicional apoyo, sabedor que aquella excavación en La Roda de Andalucía (una necrópolis y una iglesia rural paleocristianas) fue toda una odisea y una prueba “de fuego” a la que las personas que entonces dirigían la recién creada Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Sevilla me sometieron. No bastaba que llevara desde 1977 colaborando con el Museo Arqueológico de Sevilla (es más aquello era un “hándicap” para mí… más que una ventaja), ni que hubiera trabajado ya en numerosas intervenciones arqueológicas, sino que me enviaron, en las peores condiciones posibles, en el peor mes para el ejercicio de la arqueología, con un contrato miserable (oficial de 1ª, ni siquiera licenciado…), sin dietas, sin materiales y sin ningún tipo de apoyo al pueblo más alejado de la capital…mientras otros, más “amigos” de la nueva dirección, se quedaban en Sevilla capital y en los pueblos más importantes (Carmona, Osuna, Écija)…donde, por cierto, alguno sigue 30 años después… está claro que yo no tuve tanto voltaje…

Solo el consuelo, el afecto y el apoyo de mi padre consiguió que no tirara la toalla, que encarara aquella situación y que siguiera luchando durante los siguientes años contra los obstáculos que aquellos “nuevos dirigentes” de la Arqueología oficial me pusieron, deseosos de que abandonara la profesión… evidentemente, no lo consiguieron…yo, como mi padre, como mi abuelo, como mis hermanos…me llamo “guerrero”…

El "oscar" que me regaló mi padre en las navidades de 1984 después de pasar la peor de mis experiencias arqueológicas...

El “oscar” que me regaló mi padre en las navidades de 1984 después de pasar la peor de mis experiencias arqueológicas…

He querido contar aquí solo una pequeña anécdota, pero significativa, de lo que mi Padre hizo por mí, pero son incontables las veces que he recurrido a él y muchas más las que, mirando en su ejemplo, he tomado decisiones importantes en mi vida y en mi profesión.

Sé que estaba orgulloso de mi, tan solo hace un par de meses le contaba al familiar de otro residente de donde estaba ingresado, ya fatalmente enfermo, que yo era un “famoso arqueólogo…¡el mejor de toda Andalucía!”… para él…lo era.

Solo puedo decirte bien alto..¡¡¡Gracias, Papá!!!

 

Los castillos medievales de la “Línea del Guadalete” (Jerez-Ronda, 1810-1812)

Muchas personas no saben que el estado ruinoso de muchos de los castillos, fortalezas y torres-vigías que conformaron durante los siglos XIII al XV la denominada “Frontera Castellano-Nazarí”, entre los reinos de Castilla y Granada, no se debe a la conquista de éste por los Reyes Católicos, sino a otro importante devenir histórico de diferente naturaleza.

Tras la caída de Ronda en mayo de 1485, todas las fortalezas que aún se encontraban en manos nazaríes se rindieron, quedando algunas en excelentes condiciones, por lo que durante los años siguientes muchas de ellas fueron reutilizadas, otras incluso fueron restauradas, por lo que estuvieron en funcionamiento durante bastante tiempo. A principios del siglo XIX aún había algunas que tenían guarniciones militares.

Sin embargo, cuando en enero de 1810 las tropas napoleónicas invadieron Andalucía y los restos del ejército español se refugiaron en la ciudad de Cádiz y ésta quedó sitiada, las antiguas fortalezas medievales, algunas con origen ibérico y/o romano, tomaron de nuevo un inesperado protagonismo. Así, viendo el mariscal Soult que la caída de Cádiz no iba ser fácil y estando amenazadas sus líneas logísticas y de comunicación entre Jerez, Sevilla y Málaga por los focos sublevados en la Serranía de Ronda y la Sierra de Cádiz (con extensión hacia el Campo de Gibraltar que estaba bajo influencia británica), se vio obligado a implantar una estrategia de control militar del territorio mucho más férrea, con la reutilización castral de las antiguas fortalezas medievales, surgiendo así lo que se denominó como la “Línea del Guadalete”. En ella ambos bandos se repartieron las fortalezas que se adaptaron a las nuevas armas de fuego (aspilleras y troneras) y de bombardeo (sobre todo con rampas para los cañones), se restauraron y se transformaron para sus nuevos cometidos. Incluso, como en algunos casos del lado francés, se construyeron nuevas fortificaciones, torres o murallas como en Ronda, Arcos, Bornos o Villamartín que se incorporaron a la línea de defensa y control. Por tanto, la mayoría de ellas fueron usados no solo como puntos de control territorial y afianzamiento y protección de las líneas de comunicación (vitales para los franceses que temían permanentemente ser “embolsados” por la retaguardia) y de logística, sino también como centros de mando, de acuartelamiento y de almacenamiento de la impedimenta y de las provisiones.

Mapa de los reconocimientos de los ingenieros franceses sobre la "Línea del Guadalete" (Cartoteca del Ejército, Madrid).

Mapa de los reconocimientos de los ingenieros franceses sobre la “Línea del Guadalete” (Cartoteca del Ejército, Madrid).

Esta “Línea del Guadalete” coincide geoespacialmente con el límite más occidental de la antigua frontera entre la Corona de Castilla y el Reino Nazarí de Granada. Y no es casualidad ya que la línea recorre gran parte del curso de este río, marcando en su margen izquierdo una serie de terrazas sobre la campiña alta, tanto de Jerez como de Sevilla, que fue denominada como “La Banda Morisca”, mientras que parte de su margen derecho está delimitado por las sierras calizas del relieve penibético en nuestra comarca, así que realmente es una frontera geográfica que divide zonas bien caracterizadas una de otra. Una frontera que algunos han clasificado como de tipo “cadena”, en donde había no solo fortalezas a ambos lados, sino torres vigías de comunicación visual entre ellas y plazas fuertes tras ellas que aseguraban la administración de hombres y recursos, Jerez, Sevilla o Morón en el lado castellano y Ronda y Antequera en el caso granadino.

En general la defensa del emplazamiento se basaba en una mezcla de dos elementos claves, el relieve orográfico y la poliorcética aplicada a éste, conformándose un binomio defensivo entre la orografía natural y las murallas que hacían inexpugnable las villas o pueblos y las fortalezas. Aunque todo no fueron aspectos bélicos en la vida cotidiana de la frontera, ya que también tenían funciones de intercambio comercial lícito, como los llamados puertos secos, donde se podía comerciar entre cristianos y musulmanes.

Una zona, nuestra comarca, que ha sido “frontera” muchas veces, no solo en la Edad Media, sino incluso antes, entre visigodos y bizantinos, entre “conventus iuridicus” romanos, entre zonas de influencia fenicio-púnicas y célticas, y, muy posiblemente, en la Prehistoria Reciente. La orografía, el relieve y hasta los tipos de suelos diferencian muy bien esta marcada línea geográfica.

Vista del Castillo de Fatetar (Espera, Cádiz) con su inmensa torre del Homenaje (Foto: Manuel J. Castro).

Vista del Castillo de Fatetar (Espera, Cádiz) con su inmensa torre del Homenaje (Foto: Manuel J. Castro).

Durante los años de ocupación y guerra contra los franceses, esta frontera volvió a renacer, siendo un elemento imprescindible tanto a nivel estratégico como táctico en las acciones militares entre 1810 y 1812 para ambas partes en conflicto. Trescientos años después de haber quedado inutilizada durante la fase inicial de la Guerra de Granada, la antigua frontera cristiano-nazarí volvió a reinstaurarse, adaptándose a los nuevos retos militares de una convulsa época que terminó cambiando el destino de España como nación independiente y destruyendo, total o parcialmente, a muchos de estos castillos.

Restos de la torre-vigía francesa de "El Bujedillo" en las cercanías de Bornos, Cádiz). (Foto: Luis Javier Guerrero).
Restos de la torre-vigía francesa de “El Bujedillo” en las cercanías de Bornos, Cádiz. (Foto: Luis Javier Guerrero).

Como ya dimos cuenta en este mismo blog, mientras los compañeros de la Asociación “Papeles de Historia” realizábamos nuestras investigaciones sobre la Guerra de la Independencia en la Sierra de Cádiz, que desembocaron en la publicación de nuestro libro “Estudios sobre la Guerra de la Independencia Española en la Sierra de Cádiz” (Consejería de Gobernación y Justicia. Junta de Andalucía. Córdoba, 2012), Manuel Castro Rodríguez y quién esto escribe elaboramos un capítulo sobre la reutilización de estos castillos medievales y su importante contribución al desarrollo militar de la contienda. Un año después, decidimos, ampliar ese capítulo con nuevas aportaciones, ilustraciones, cartografías y documentos del Archivo Histórico Nacional y enviarlo al XXXVI Premio “Manuel Corchado” sobre investigación histórico-arqueológica en arquitectura militar, que la prestigiosa Asociación de Amigos de los Castillos de España convoca anualmente.

Tuvimos de esta forma la oportunidad de ganar esta edición  con el trabajo que titulamos “La línea del Guadalete: los castillos castellano-nazaríes de la sierra de Cádiz durante la Guerra de la Independencia”, premio del que también dimos cuenta en este blog. En el premio estaba incluido la publicación del trabajo de investigación en la revista oficial de esta asociación de ámbito nacional.

Hace un par de meses he recibido un ejemplar de la revista “Castillos de España” (numero doble 171-172. Madrid, 2013), en el que viene publicado este trabajo. En él, se describen, de forma pormenorizada, cada uno de los castillos que se vieron involucrados en la contienda, su estado de conservación y las reparaciones que tanto tropas francesas como españolas, ejecutaron para reforzar sus líneas de defensa.

Portada del nº 171-72 de la Revista "Castillos de España", donde aparece nuestro artículo sobre la "Línea del Guadalete".

Portada del nº 171-72 de la Revista “Castillos de España”, donde aparece nuestro artículo sobre la “Línea del Guadalete”.

Como esta revista es difícil de encontrar, salvo si se es asociado, hemos decidido escanear el artículo y publicarlo aquí en formato pdf. Quiero pedir disculpas, no obstante, ante la mala calidad del pdf producido y a la escasa calidad de las ilustraciones que ya estaban con poco contraste en el original.

Por último expresa nuestro sincero agradecimiento a la Junta Directiva de la Asociación de Amigos de los Castillos por esta publicación y por todas las atenciones que tuvieron con nosotros el año pasado. Por si alguien le interesa, aquí está su web, donde tienen una importantísima base de datos con cerca de 10.000 castillos, fortalezas, torres y murallas de toda la península (http://www.castillosasociacion.es/).

La descarga del artículo aquí: La linea del Guadalete

El rey José I Bonaparte volverá a El Bosque (Cádiz) este fin de semana

Este fin de semana, del 22 al 24 de Noviembre, la localidad de El Bosque (Cádiz) volverá a recrear los hechos históricos que hace 200 años la convirtieron en municipio independiente de las Cuatro Villas de la Sierra de Cádiz. Por cuarto año consecutivo, la Asociación Histórico Cultural “Villa de El Bosque”, con la participación del Ayuntamiento bosqueño y de diversas empresas de este pueblo blanco, escenificará durante tres días diversas representaciones del levantamiento y posterior represión de los franceses sobre los habitantes de aquella pequeña localidad en febrero de 1810. Asaltada, ocupada y retomada varias veces durante casi dos años, El Bosque se convertiría en municipio independiente por un decreto de la Regencia, aún sitiada en Cádiz, como premio a su esfuerzo de resistencia al invasor.

Históricamente parece incuestionable que este pequeño pueblo fue el primero en levantarse en armas contra los franceses en Andalucía, que había sido invadida el mes anterior con un descalabro de las tropas españolas que tuvieron que retirarse hasta Cádiz, donde serían sitiadas durante más de dos años. La ocupación de la Sierra de Cádiz y la Serranía de Ronda fue siempre muy difícil para las tropas napoleónicas y de hecho los franceses tuvieron que rodearla, más que ocuparla, a través de una línea de puntos fuertes, castillos medievales reutilizados y puntos de control que se denominó la “Línea del Guadalete”, entre Jerez de la Frontera y Ronda, su plaza fuerte en la serranía. Durante dos años las “partidas españolas”, compuestas por antiguos soldados españoles “dispersos” y “guerrilleros” (que luego serían militarizados), mantuvieron en jaque a un importante número de tropas invasoras. De hecho,  la Regencia establecida en Cádiz imulsó, abasteció y dirigió las operaciones militares en la sierra para así “aliviar” el férreo cerco de la capital gaditana. Personalmente creo que sin el levantamiento de la sierra y su sacrificio durante esos dos aciagos años, posiblemente Cádiz hubiera caído, con lo que la guerra hubiera tenido un desarrollo muy diferente…

Si alguien quiere saber más sobre la Guerra de la Independencia en la Sierra de Cádiz, le sugiero que se descargue nuestro libro sobre la misma que hace dos años nos publicó la Consejería de Gobernación y Justicia en este enlace de este mismo blog : https://oppidumgestionarqueologica.wordpress.com/2012/03/02/nuestro-libro-sobre-la-guerra-de-la-independencia-en-la-sierra-de-cadiz-en-descarga-gratuita/

Este año la novedad consiste en la representación del paso del rey José I Bonaparte por la villa de El Bosque, hecho que ocurrió en la noche del 27 al 28 de febrero de 1810, tan solo 14 días después de la emboscada de los bosqueños a los franceses y de la brutal represión de éstos sobre la población al día siguiente. Debido a ello, la villa estaba casi desierta y el rey y su comitiva pasaron la noche en ella, para posteriormente dirigirse a Zahara de la Sierra. Igualmente, como ocurrió en la representación del año pasado, actuará el guerrillero Andrés Ortíz de Zarate alias “El Pastor”, un controvertido personaje de la época que fue uno de los pilares de la insurreción serrana. Además, aparte de los desfiles de las tropas napoleónicas y de los “guerrilleros” españoles, con “El Pastor” a la cabeza, habrá otras representaciones sobre vida cotidiana de la época, representación de la jura de la Constitución de 1812 (la famosa “Pepa”), bailes y danza del “fuego”, una representación de los “Desastres de la Guerra” (inspirada en los aguafuertes de Goya), mercadillo, concierto con el “Himno del Centenario”, etc…

Cartel de la IVª Recreación Histórica de la Villa de El Bosque con la llegada del rey José I.

Cartel de la IVª Recreación Histórica de la Villa de El Bosque con la llegada del rey José I.

La recreación se iniciará este viernes 22 de noviembre de 2013 con la presentación oficial de la misma por parte de la Alcaldesa Dª Inmaculada Gil López y el presidente de la A.H.C. Villa de El Bosque, D. Antonio Domínguez Durán. El pregón lo dará el ex-párroco de El Bosque,  D. Graciano Catalán Bono, incansable luchador por los derechos de los trabajadores. Será precedido por una recreación infantil y el desfile de las tropas francesas. Para aquellos que os interese conocer parte de nuestra historia, ver cómo lo celebra un pueblo de la sierra gaditana, acogedor como pocos, disfrutar de estos días de fiesta y degustar su impresionante gastronomía, os invitamos a que visitéis este fin de semana esta pueblo blanco, entrada del Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Aquí tenéis el programa oficial. ¡Os esperamos!…

Frontal del Tríptico de la IVª Recreación Histórica Villa de ElBosque

Frontal del Tríptico de la IVª Recreación Histórica Villa de ElBosque

Trasera del Tríptico de la IVª Recreación Histórica Villa de ElBosque

Trasera del Tríptico de la IVª Recreación Histórica Villa de ElBosque

Conferencia y exposición sobre la Memoria Histórica en Setenil de las Bodegas (Cádiz)

El pasado sábado 5 de Octubre tuve la ocasión de presentar la Exposición sobre nuestro “Proyecto de Investigación, digitalización y difusión de la Represión Franquista en las Sierras de Cádiz y Ronda” en la bella localidad serrana de Setenil de las Bodegas (Cádiz). El acto que presidió el alcalde de Setenil, Cristóbal Rivera,  contó con la presencia de la concejal de Cultura, Rocío Ruiz, el arqueólogo, afincado en Setenil, Jesús López y el presidente de la Asociación Papeles de Historia, Manuel Castro.  La exposición estará expuesta en el Salón de Plenos del ayuntamiento de Setenil hasta el próximo domingo 13 de Octubre.

Presentación del acto: de izquierda a derecha, la concejal de Cultura, Rocío Ruiz, el arqueólogo Jesús López, Luis Javier Guerrero y el alcalde de Setenil, Cristóbal Rivera. (Foto. Manuel Castro).

Presentación del acto: de izquierda a derecha, la concejal de Cultura, Rocío Ruiz, el arqueólogo Jesús López, Luis Javier Guerrero y el alcalde de Setenil, Cristóbal Rivera. (Foto. Manuel Castro).

Además de inaugurarse la exposición itinerante que ya hemos llevado a varios pueblos serranos (en total 11 paneles explicativos) y que seguirá su periplo por otros pueblos en los próximos meses, presentamos el libro que sobre este proyecto hemos editado desde Papeles de Historia y que ha sido financiado por el Ministerio de Presidencia.

Aspecto de la exposición sobre el proyecto de recuperación de la Memoria Histórica en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Setenil (Foto: Manuel Castro).

Aspecto de la exposición sobre el proyecto de recuperación de la Memoria Histórica en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Setenil (Foto: Manuel Castro).

El acto terminó con una conferencia sobre los aspectos más relevantes de nuestra investigación, en la que resaltamos por un lado la inmensa labor de digitalización, con más de 140.000 fotografías realizadas en los tres últimos años, en los archivos nacionales, provinciales, militares y municipales y las intervenciones arqueológicas de prospección, localización y excavación de fosas de represaliados durante la Guerra Civil y el franquismo.

Conferencia sobre el proyecto de investigación sovre la represión franquista en las Sierras de Cádiz y Ronda (Foto: Manuel Castro).

Conferencia sobre el proyecto de investigación sobre la represión franquista en las Sierras de Cádiz y Ronda (Foto: Manuel Castro).

A nivel personal me fue muy gratificante volver, siquiera por unas horas, a un pueblo al que debo mucho. Setenil ha sido un lugar que literalmente cambió mi vida y al que le debo mi vuelta a la arqueología activa después de algunos años apartado de ella. Durante 1996 y 1997 realicé en las laderas del río Guadalporcún o Setenil una serie de intervenciones arqueológicas de urgencia causadas por la construcción de un aparcamiento que literalmente  cambiaron todo lo que se conocía de Setenil (que no era mucho) hasta entonces. La presencia de un núcleo poblacional continuado desde el Neolítico Final en las cuevas y abrigos que rodean el cañón con amplios meandros que el río talló en la roca calco-arenítica hasta nuestros días, con escasos hiatus en esta dinámica, quedó demostrada en aquellas excavaciones. Uno de los hitos más importante fue demostrar la fuerte presencia romana, sobre todo de los siglos IV al VI d.C, que hasta entonces era desconocida en el casco urbano de Setenil.

Expo Setenil 2

Otro aspecto de la exposición itinerante sobre el proyecto de investigación de la Memoria Histórica de la Asociación “Papeles de Historia” que estará en Setenil de las Bodegas (Cádiz) hasta el 13 de Octubre (Foto: Manuel Castro).

Como estos trabajos se publicaron en nuestro Papeles de Historia nº 4, no tuvieron demasiada difusión fuera del ámbito local, por lo que prometo reproducir próximamente en estas mismas páginas el resultado y las conclusiones a las que llegamos.